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Escrito por Parroquia
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Sábado, 27 de Junio de 2009 16:17 |
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Con frecuencia oímos, leemos o percibimos, que la nuestra es una cultura de la muerte, no porque la muerte conviva con la vida, sino porque con frecuencia se ama la muerte más que la vida. Causas internas y externas de todo tipo hacen de la muerte un espectáculo con demasiada frecuencia dantesco. Es dantesco sobre todo cuando se mata. A veces, incluso, queremos presentar como paradisíaco lo que es dantesco. No es fácil comprender que la humanidad ponga y alabe con tanta frecuencia ciertos mecanismos de muerte. Algo falla en la humanidad cuando se llega a estos extremos. ¿Está nuestra sociedad muerta y no sólo dormida? En esta cultura de muerte la liturgia de este domingo 13 nos invita a reflexionar sobre ella y a confesar y celebrar que Dios no hizo la muerte.
Trabajar por la vida. El Evangelio de este domingo presenta a Jesús sanando a una mujer madura y resucitando a una joven. Entre cristianos de hoy -incluidos los teólogos- se habla mucho de sanación. ¡Como puede suponerse, se habla menos de resurrección! Es comprensible. En la humanidad hay mucha gente enferma (dejémoslo ahora sólo en sentido biológico). Tenemos tarea para rato. La enferma del Evangelio tenía fe en Jesús: "Tu fe te ha curado". Es probable que gran parte de los enfermos hayan perdido la fe en quienes pudieran curarlos. ¡Los han visto tan desganados! ¡Gran tarea hacer que quienes perdieron esa fe puedan recuperarla! Y si, además, creen en la resurrección y el Dios de la vida, mucho mejor aún. Van a seguir pensando en el enigma de la muerte, en la enfermedad y el dolor, pero algo habrá cambiado.
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Última actualización el Lunes, 29 de Junio de 2009 14:17 |