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Frase del Día

“¿Piensas, hija, que está el merecer en gozar? … Ves mi vida toda de padecer y sólo en el monte Tabor habrás oído mi gozo” (Santa Teresa de Jesús) -

“Escuchadle”

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He aquí una palabra que se repite varias veces en el Evangelio y en la liturgia: “Escuchadle”. Y siempre referido a la persona de Jesús. Quienes le siguen tienen sobre sus pies de seguidores el imperativo de todo caminante: caminad, escuchad. Apenas comenzada la cuaresma se hace de nuevo presente este imperativo: escuchadle para caminar hacia la Pascua. No hay otro camino: “No se nos ha dado otro nombre bajo el cielo”. No perdamos demasiado tiempo caminando por caminos laterales, mal trazados y peor conservados. Tenemos un camino real a nuestra disposición. Y se camina “escuchando”, escuchándole a él, que es caminante, compañero de camino y camino él mismo, un camino que puede ser apellidado como “transfigurado” y transfigurador. Día de la Transfiguración.

1. Sobrados y necesitados de palabras. Sobran palabras, faltan palabras. La abundancia se convierte con frecuencia en pobreza, limitaciones sin cuento, ataduras esclavizantes. Es una experiencia demasiado clara para negarla. Se escuchan palabras en todos los rincones. Las comunicaciones, anuncios, ofertas abundan, atosigan. Sobra mucho anuncio y mucha palabra. Hay “verborrea” comunicativa. Y sin embargo, faltan, al mismo tiempo, palabras que se añoran, que se esperan sigilosamente, que se buscan y no siempre aparecen. El evangelio de hoy pronuncia pocas palabras. No es una invitación al silencio; es una invitación a no malgastar el don de la palabra. Palabras, las justas.

2. Aplausos sin escuchas. No todo el que habla tiene al lado uno que le escucha. No sólo los hablantes malgastan palabras y tiempo. También quienes “escuchan” aplaudiendo pueden perder el tiempo. Seguramente todos hemos perdido mucho tiempo con los oídos abiertos, con los ojos lectores o curiosos. Y hemos aplaudido. Pero no hemos escuchado. La escucha predominantemente exterior se convierte en vehículo de huida: “por uno nos entra y por otro nos sale”. No hay escucha. Hay aplauso o reproche, pero poco más. Y sin embargo, la invitación a escuchar es muy humana y humanizadora. Hay que escuchar; es un imperativo que nos dignifica.

3. Escucha. Escuchar no es esencialmente aplaudir, es otra cosa. Escuchar es acercarse a la palabra (en todas sus posibilidades), darle el cauce de la comprensión (discursiva o intuitiva), bajarla al corazón, caldearla, seleccionarla, quedarse con ella o rechazarla. Rechazar es también escuchar, porque rechazar espontáneamente y porque sí, tampoco es digno de la persona que afronta –sobre todo con el oído o con el ojo- una comunicación (no sólo con el oído). Escuchar lleva tiempo; la escucha no es precipitada; no es agua que corre con violencia de tormenta; es parsimoniosa, contemplativa del cauce. Darse tiempo es signo de oyente deseoso y no precipitado, atento y no volátil, deseoso sin angustia.

4. Una choza en el camino. También la escucha necesita descansar, reposar. A lo largo del camino que va de la palabra a la escucha hay que hacer un alto, construir una choza. Como en el evangelio de hoy, viene la idea de hacer una choza (“hagamos tres chozas”, decía Pedro) donde poder reposar, contemplar, tomar fuerzas. El evangelio habla con frecuencia de caminantes cansados, que apenas tienen tiempo para descansar; ni siquiera para comer y reponer fuerzas. Y Jesús quiere llevar a sus seguidores a que descansen, porque es necesario. En el evangelio de la transfiguración (el de este domingo) es Pedro quien tiene la idea de hacer tres tiendas en esa montaña en la que ha “oído” una palabra que ha sorprendido, porque no la esperaba, porque era palabra nueva, porque no era como otras palabras.

5. Para seguir caminando. Se camina no sólo para caminar, sino sobre todo para seguir caminando hasta la meta. La contemplación es experiencia que justifica un tiempo cerrado a cualquier potra actividad, pero también abierto a esperanzas nuevas, que es preciso alcanzar. Los videntes del Horeb se hubieran querido quedar en las chozas del camino; pero la voz que oyeron les pedía bajar a la arena, a una vida más “prosaica” y necesitada de presencias nuevas, de palabras como la que ellos habían escuchado. Y allá se bajaron los videntes y oyentes a seguir caminando. Porque lo humano es caminar en el exterior y en interior (también hay caminos interiores), evitando caminar a lo loco, con paso firme y decidido hacia metas nuevas.

Moraleja: El camino cuaresmal hacia la Pascua se hace en la atención contemplativa a la Palabra que ilumina nuevos caminos, nuevas vidas. “La de hasta aquí era mía” (que diría Santa Teresa). De aquí en adelante otra Palabra, otra vida se anuncia, asoma e invita. A ver si también cambia la vida.

Actualizado (Jueves, 26 de Febrero de 2015 12:27)

 

Inscripción catequesis

Del 16 al 30 de septiembre. En horario de secretaria parroquial: Martes y jueves de 11 - 13 h. Miércoles y Viernes de 18:30 - 20-30 h

Actualizado (Domingo, 14 de Septiembre de 2014 19:03)