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Frase del Día

“No penséis, [que] aunque sean [palabras] de Dios, seréis por eso mejores, que harto habló a los fariseos, y todo el bien está cómo se aprovechan de estas palabras” (Santa Teresa... -

“Nube envidiosa”

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Así canta fray Luis de León en una de sus preciosas Odas, dedicada a la Ascensión de Jesús: la nube, envidiosa, nos ha arrebatado a ese Jesús terreno en el que se deleitaban los ojos y los oídos de quien hablaba caminando o caminaba hablando a las multitudes, el que era alimento de sus expectativas de triunfo. La orfandad se apoderaba de quienes convivieron con Él. Es comprensible este reproche a la “nube envidiosa” que se lo había llevado, aunque no todo era “envidia”. Fray Luis se pasó aquí unos pueblos. La “nube” sólo hacía realidad las palabras de Jesús: “Os conviene que yo me vaya”. Esto había dicho Jesús, ante el asombrado oído de quienes, a pesar de la dureza del mismo, se encontraba a gusto con la figura visible de Jesús: “Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría”, había dicho Jesús a sus apóstoles. Ascensión es también alegría en la espera, en la espera del Espíritu, de Pentecostés.

1. “Os conviene que yo me vaya”, dijo Jesús. Si los apóstoles entendieron estas palabras de Jesús a ellos dirigidas, tuvieron que sentir una enorme sorpresa. Ellos pensaban que su futuro estaba cerca de un Jesús tangible y seguiría estándolo por mucho tiempo. Los apóstoles conocían su escaso tirón en la sociedad; no eran tan lerdos que pensasen lo contrario. De hecho, en sus discusiones interesadas, los apóstoles no discutían sobre quién iba a ser el mandamás, sino quién se iba a sentar a derecha e izquierda del mandamás, de Jesús. Otra cosa, era impensable para ellos. Y Jesús parecía cortar de raíz semejantes ilusiones y proyectos. Por eso, no podían comprender esa “conveniencia” de la que Jesús les hablaba. Ya Pedro se lo había expresado en otras ocasiones a Jesús: “Eso no te puede suceder a ti”, que era, también, algo semejante a esto: “esto (quedarnos sin ti) no nos puede pasar a nosotros, porque no sabríamos qué hacer.

2. Ausencia exterior. Es comprensible que los apóstoles se sintieran tristes ante el anuncio de que Jesús “se va”. Y sin embargo, había razones para defender la conveniencia de la ausencia tangible de Jesús. Jesús veía a los apóstoles demasiado apegados a su persona, como el niño a las faldas de la madre. Estaban muy tranquilos, seguros de sus victorias, con ascendencia para preguntar, contestar, interceder, etc. Cerca de la presencia visible de Jesús el triunfo estaba asegurado. Y ellos habían subido mucho en el escalafón de la estima de sus conciudadanos. Pero, en realidad ellos no crecían. Jesús sabía que esto llevaba a seguir siendo “dependientes” de manera que limitaban su responsabilidad. Desde ahora, su misión no será acompañar a Jesús, sino ser “testigos” de Jesús: “Seréis mis testigos”. Era bueno que Jesús se ausentara visiblemente de quienes le seguían.

3. Presencia interior. Se nos van muchas personas, pero su imagen permanece en nosotros. Y, con mucha frecuencia, la imagen del ausente es más efectiva que la presencia del presente. La imagen del ausente tiene una fuerza especial. Con frecuencia los sentidos secuestran la profundidad de la persona: la metalizan, la cosifican. Y la persona es bastante más, es inspiración, fuerza (quizá la palabra principal), firmeza. La ausencia de Jesús es promesa de su espíritu, no es abandono de los amigos. Estamos en vísperas ya de Pentecostés (próximo domingo: fiesta del Espíritu Santo). La primera y la tercera lectura de la liturgia de hoy nos preparan y aseguran: “recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir” (1ª lectura), “quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto” (3ª lectura). El sentido es el mismo: a la presencia visible se Jesús la sustituye la fuerza invisible que servirá de guía en el futuro.

Moraleja: Cuerpo y espíritu, presencia y ausencia… La unidad supera el secuestro de los sentidos

 

Pascua Parroquial 2016

Pascua Parroquial. 30 de abril.

Como todos los años, la parroquia te anima a compartir un día de convivencia, para conocernos mejor y para saber quienes son nuestros compañeros de camino en la fe.

Como siempre tendremos un grupo de valientes que irá andando desde Montecastrove, junto al campo de golf, hasta el Colegio de los Salesianos de Cambados.

Para el resto pondremos autobuses y se podrá llegar también en coches particulares.

Este año, al coincidir el dia 1 de mayo en domingo, celebraremos la Pascua el sábado 30 de abril.

 

¡Te esperamos!

Apúntate ya en Secretaría parroquial.

Actualizado (Viernes, 22 de Abril de 2016 14:24)