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Frase del Día

"Y al padre Elías siguiendo, nos vamos contradiciendo con su fortaleza y celo" (Santa Teresa de Jesús) -

Rechazos, promesas y seguimientos

 

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El anciano Simeón que acogió a José y a María al presentar a Jesús niño en el templo, ya se lo anunció a sus padres, a María explícitamente: “Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción’” (Lc 2,34). Simeón, efectivamente, parecía “movido por el Espíritu Santo”. La premonición se iría haciendo realidad a lo largo de la vida de Jesús, particularmente a lo largo de su vida pública. Hoy el evangelio presenta tres actitudes ante Jesús, que bien pueden sintetizar las diversas reacciones de la historia, de las comunidades y de las personas particulares de todos los tiempos ante la personalidad y mensaje de Jesús.

1. Rechazos. “Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén”. En la hermosa página del “encuentro” de Jesús con Samaritana junto al pozo, él le pide a Samaritana agua para beber. Y Samaritana se extraña: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, mujer samaritana. Porque no se tratan judíos y samaritanos” (Jn 4,9). Experiencias político-religiosas enfrentaban a judíos y samaritanos hasta el punto de no concederse “ni agua”. Jesús rompió esa barrera. Muchos pueblos en la actualidad, lejos y cerca, siguen negándose incluso el agua. ¡Cuánto más si se trata de “alojamiento”! Tan lejos y tan cerca, es para seguir pensando desde el seguimiento de Jesús.

2. Promesas. “Te seguiré adonde vayas”. Jesús tenía atractivo, sin duda. Ha atraído a muchos en la historia y seguirá atrayendo. Las motivaciones de esta atracción son muy variadas, quizá sobre todo en nuestro tiempo. Jesús decía “cosas” sencillas y cercanas, a ras de tierra, cercanas y misericordiosas. A veces parecería que “no se metía con nadie”. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad de Jesús. Buen número de páginas del evangelio son soflamas “incendiarias”. Y puesto a “pedir”, tenemos el ejemplo del evangelio de hoy, por no ir más lejos. A veces da la impresión de que vemos sólo por un ojo (el derecho o el izquierdo) y oímos sólo por un oído (el izquierdo o el derecho). Las promesas de personas “encantadas” y enamoradas de Jesús con frecuencia no pasan de formar parte de un denunciado “hedonismo del espíritu”. Santa Teresa lo diría aún mejor: “Somos interesal de deleites” y deleites es lo que buscamos en Jesús.

3. Seguimientos. “Dejándolo todo, le siguieron”. También hubo seguidores de Jesús que lo dejaron todo. O al menos parte. Y estuvieron con él en las buenas y en las malas, en los aplausos, las condenas, la cruz… y la resurrección. Eran de diversas clases sociales y comportamientos. Éstos no acaparan la actitud tomada ante Jesús, pero no tampoco pueden ser olvidados. Fueron decididos acompañantes, con sus titubeos, desencantos y euforias. Pero, en el fondo, incluso en las huidas le añoraban, le buscaban de nuevo, vivieron en la esperanza y en la entrega generosa a vivir una vida como la del maestro y señor.

Moraleja: tres actitudes posibles ante la persona de Jesús y su mensaje. Piedra en la que se tropieza y se descansa. Por esos caminos andamos: entre rechazos claros, promesas que no cuajan, seguimiento pase lo que pase. 

Actualizado (Jueves, 23 de Junio de 2016 10:46)