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Frase del Día

“Pasé hartas tentaciones estos días” (Santa Teresa de Jesús) -

Cantos de sirena

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La liturgia de la palabra del domingo que sigue al miércoles de ceniza está centrada en las tentaciones de Jesús. Después de su experiencia bautismal, en la que Jesús escuchó las palabras: “Tú eres mi Hijo, el amado, mi predilecto”, el mismo Jesús que había asumido la carne de todo hombre, experimentó también las tentaciones humanas. Es una prueba de la realidad humana del Verbo encarnado.

 

1. Escenario de las tentaciones de Jesús. Jesús, ante esa experiencia de su filiación divina, se quedó como “bloqueado”. Aquello le superaba y tenía necesidad de aclararse. Y el mismo Espíritu que había actuado en la Encarnación (“El Espíritu… te cubrirá con su sombra”) se llevó a Jesús al desierto para que allí, en esa “soledad sonora”, resonaran con mayor claridad y fuerza las palabras escuchadas en el bautismo.

2. Le esperaban las tentaciones. Seguramente Jesús no lo esperaba. O a lo mejor sí. En el libro de Job se lee: “Tentación es la vida del hombre sobre la tierra”. Y lo normal es que supiese también lo de la tentación de Eva, la primera mujer tentada, tentación que ella misma extendió a su marido. Si él [Jesús] era “perfecto hombre”, ¿podría estar libre de ser tentado? Eso no sería una liberación, sino una amputación.

3. Qué es la tentación. No es preciso especular mucho para tener una idea de lo que es la tentación. El relato aludido del Génesis recrea un escenario fácilmente comprensible. Y si ese relato no fuese suficiente, el folklore y la leyenda nos lo acerca a su manera y en distintos escenarios, pero coincidentes en lo esencial. Una tentación es un canto de sirena. Y basta saber que las sirenas eran doncellas marinas que engañaban a los navegantes con su belleza y la dulzura de su canto. Con ello los atrapaban en sus redes hasta el fondo del mar.

4. Arrieros y navegantes. “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”. Ampliemos la tierra con el mar y las conocidas palabras sobre los arrieros sirven también para navegantes. Y en la tradición cristiana la Iglesia, la comunidad cristiana, ha sido escenificada como una barca que discurre por el mar proceloso de la vida. “Ningún cristiano escapa” de encontrarse en ese mar con sirenas, que tratan de dificultarle la travesía e incluso de engullirlo en sus artes.

5. El repertorio. Las sirenas, como cualquier cantor que se precie, tienen su repertorio, que le cantan a todo hijo de vecino y que le cantaron también a Jesús: pan para saciar su hambre, reinos sobre los que dominar, vanidad asegurada; tres piezas que gustan mucho a la criatura humana. Extrapolar esos “dulces cantos” a la vida personal y comunitaria en la que nos movemos nosotros, arrieros y navegantes del siglo XXI, es sumamente fácil. Basta con tener una pizca de sinceridad.

6. Nos veremos otro día. Jesús no picó. La “sirena” no se lo llevó al fondo del mar. Pero la sirena tampoco se dio por vencida. El texto evangélico termina diciendo: “el demonio se marchó hasta otra ocasión”. Jesús fue tentado más veces a lo largo de su vida. Como nosotros. Era hombre. Como nosotros. Las sirenas no se cansan de engañar y engatusar.

Moraleja: ¿Conoce usted, amigo, sus tentaciones? ¿Qué le cantan sus sirenas? ¿Y qué hace con/ante ellas?

Actualizado (Jueves, 11 de Febrero de 2016 11:42)

 

Festival de Navidad 2015

 

Informe Cáritas Paroquial - Diciembre 2015

La campaña de Cáritas Ama y vive la justicia, en este tiempo de Navidad nos invita a practicar la justicia en nuestro día a día, a velar y hacer posibles los derechos fundamentales de todas las personas para erradicar la pobreza en el mundo. PRACTICAR la JUSTICIA es amar a tu prójimo, como a ti mismo, es hacerles lo que a ti te gustaría que te hicieran si estuvieras en su lugar. Es tratar con dignidad a todo ser humano, porque es de tu familia, la humana, hijo/a de tu mismo Padre/Madre Dios. Es no quedar indiferente ante su sufrimiento y necesidad cuando le son arrebatados sus derechos, y no puede vivir dignamente por la injusticia de otros. Es movilizarse y actuar porque lo que a él le pasa, a mí me pasa, lo que a él le golpea… mí me golpea. Con esta campaña te invitamos a que te preguntes qué tipo de huella quieres tú dejar en este mundo, en la realidad que a ti te toca vivir.

Los  voluntarios de Cáritas parroquial  siendo fiel a nuestro compromiso hemos acompañado durante todo el año a 98 familias, con 30 niños y un total de 276 personas: Se han favorecido las ayudas de alquileres,  recibos de luz, agua, ayudas médicas y otras En los alimentos, al 1 de diciembre han sido atendidas 1.350 personas. En el servicio de ropero, se recibió durante el presente año 74 nuevas familias, con un total de 216 personas.     

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