Frase del Día
Hablar con autoridad
Estudiosos del lenguaje han constatado que “existe un presentimiento muy difundido, aunque hasta este momento sólo se haya definido con vaguedad, de cierto agotamiento de los recursos verbales en la cultura y en la política de masas de nuestro tiempo”. Es lo que llaman “crisis expresiva”. Y los lectores corrientes están también de acuerdo en que el lenguaje cotidiano, tanto el político como el cultural, y no digamos el religioso, está cambiando con la rapidez con que lo hace la sociedad. A esta “crisis” coopera el hecho, antiguo por otra parte, de la falta de credibilidad que las palabras arrastran. Dicho sin eufemismos: quienes hablan no tienen suficiente credibilidad y quienes escuchan dudan y pasan de ellos, en parte por la falta de credibilidad que perciben en quienes les hablan y enseñan. La proclamación litúrgica de hoy dice que Jesús hablaba con autoridad. Es un buen reclamo para el lenguaje, concretamente para nuestro lenguaje religioso.
Lenguaje religioso. Para no salirnos de la liturgia, vamos a hablar del lenguaje religioso, que, de una manera sencilla y sin entrar en mayores precisiones, lo circunscribiremos al lenguaje que utilizamos en la iglesia, en la catequesis, en el colegio y en la familia cuando el contenido es religioso. Nos da pie para esta limitación la proclamación del Evangelio de hoy, que habla de un Jesús que llegado el sábado entra en la sinagoga (nuestra iglesia) y se pone a enseñar. Este lenguaje es frecuente y extensivo y haríamos bien en preocuparnos por él. ¿Cómo hablamos en la iglesia, en la catequesis, en los grupos, en la familia, etc., etc.?
Hablar con autoridad. Los oyentes de la palabra generalmente están atentos y son muchos los que entre ellos quieren y buscan el sentido de la palabra, quieren aprender, conocer y con ello repensar un poco la propia vida y la vida comunitaria. No es verdad –ojalá no sea verdad- que a los oyentes les da lo mismo el contenido y lenguaje utilizado al hablar de lo religioso y que únicamente buscan la brevedad y que corten pronto el rollo. Que se dé en determinado tipo de personas no debería llevar a generalizar. De hecho, una prueba de que están atentos es que distinguen entre unos “hablantes” y otros. Y esto no es cosa de nuestros días. El Evangelio de hoy dice expresamente que los oyentes del Jesús que hablaba en la sinagoga estaban asombrados porque hablaba con autoridad, “y no como los escribas”. Los oyentes no eran tan tontos como muchos podrían pensar, sabían distinguir y apreciar.
¿Qué es hablar con autoridad? Quizá no sea fácil dar con el sentido auténtico de esta expresión (“con autoridad”), tan importante sin duda alguna. Una buena pista de lo que pueda significar ese “hablar con autoridad” nos lo proporciona la comparación que la misma gente establecía entre Jesús y los “escribas”. Hablar con autoridad distinguía a Jesús de los escribas. ¿Y cómo hablaban los “escribas”? Por lo que sabemos de otros lugares de los evangelios, los escribas –y los fariseos- “dicen y no hacen” (Mt 23,3). Jesús dice y hace. Esto último es hablar con autoridad.
Moraleja: ¡Cuántas enseñanzas y consejos de curas, catequistas, dirigentes de movimientos, padres de familia, formadores, etc. son desoídos porque quien habla y enseña “dice y no hace”, es decir, “habla sin autoridad”, la autoridad de las obras!
Actualizado (Jueves, 26 de Enero de 2012 19:42)


























