Marina, descansa en la Paz de Dios

Sin duda, cada feligrés es importante para la parroquia y sobre todo para Dios, pero queremos dejar constancia del gran testimonio de vida parroquial y valores cristianos que ella nos dejó. Su recuerdo nos estimule a todos al compromiso parroquial. Sin duda grandes sus valores humanos y su valentía para asumir su enfermedad  (siempre con la sonrisa en los labios), pero queremos sobre todo resaltar su compromiso con la parroquia: catequista de los niños de primera comunión hasta el último día, miembro del coro parroquial, parte de los grupos de Orar y de las Asambleas cristianas y sobre todo siempre dispuesta a colaborar en lo que podía. MARINA RODRIGUEZ CARRERA, que el día de la Asunción de María, fue llamada a la vida eterna por el Padre Dios, goce de la felicidad eterna en el cielo. Que El le premie su entrega y generosidad y desde el cielo bendiga a sus seres queridos y a nuestra parroquia.